“Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11–21)

LOS 7 YO SOY DE JESUS  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Jesús destacó cuatro ministerios especiales que él desempeña como el Buen Pastor.

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Juan 10:11–21 RVR60
11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. 19 Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. 20 Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? 21 Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?
Antes que satanás nuble tu corazón diciendo que esta predica es para los pastores escucha lo siguiente:
Tu puedes evaluar si tienes un Pastor conforme al corazón de Dios (Jr.3:15) . Porque un Pastor tiene que ser evaluado de forma constante con su relación personal con Dios y también por la amada Iglesia.
Cristo nos deja un mandamiento a los varones, porque tu eres Pastor de tu casa. Cristo te esta ensenando como debes tratar a tu familia.
Varón, Primero somos llamados a Pastorear mi casa. Cada ovejita que tienes en tu casa es tu responsabilidad y daremos cuenta.
Jóvenes, tomen en cuenta estas características porque son las que vas a tener que aplicar con tu futura esposa e hijos.
Querida hermana y señorita, ahora saber porque orar, por tu pastor, por tu esposo y por tu futuro esposo.
Esta es la cuarta afirmación YO SOY que nuestro Señor hizo, en el Evangelio de Juan (Juan 6:35; 8:12; 10:9).
Juan 6:35 RVR60
35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Juan 8:12 RVR60
12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 10:9 RVR60
9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Juan 10:11 RVR60
11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
Seguramente al hacer esta afirmación está contrastándose con los falsos pastores que estaban a cargo de la religión judía de su día.
Ya les había llamado ladrones y salteadores, y ahora va a describirlos como asalariados.

La palabra que se traduce “buen” significa intrínsecamente bueno, hermoso y bello.

Describe lo ideal, el modelo que otros pueden imitar sin recelo.
La bondad de nuestro Señor era inherente en su naturaleza.

Llamarle “bueno” es lo mismo que llamarle Dios (Marcos 10:17–18).

Marcos 10:17–18 RVR60
17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Algunos de los personajes más grandes mencionados en la Biblia fueron pastores de oficio: Abel, los patriarcas, Moisés y David, para nombrar unos pocos.
Incluso hoy en la Tierra Santa se pueden ver pastores conduciendo sus rebaños y revelando cuán íntimamente conocen a cada oveja, sus rasgos individuales y sus necesidades especiales.
Ten presente que los pastores judíos no apacentaban ovejas para matarlas, a menos que las usaran para el sacrificio.
Los pastores las cuidaban para que las ovejas pudieran darles lana, leche y corderos.

Jesús destacó cuatro ministerios especiales que él desempeña como el Buen Pastor.

Muere por las ovejas (Juan 10:11–13).

Juan 10:11–13 NBLA
11 »Yo soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas. 12 »Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa. 13 »El asalariado huye porque solo trabaja por el pago y no le importan las ovejas.

En la época de Jesucristo había ladrones de ovejas. Estos acechaban a los pastores, y en un descuido se apropiaban de las mismas, las hurtaban y luego las mataban para consumo propio.

«El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Jn. 10:10).

Bajo la antigua dispensación las ovejas morían por el pastor; pero ahora el Buen Pastor muere por las ovejas.

Cinco veces en este sermón Jesús afirmó claramente la naturaleza sacrificadora de su muerte (Juan 10:11, 15, 17–18).
Juan 10:11 NBLA
11 »Yo soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas.
Juan 10:15 NBLA
15 al igual que el Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y doy Mi vida por las ovejas.
Juan 10:17–18 NBLA
17 »Por eso el Padre me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. 18 »Nadie me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre».
No murió como mártir, muerto por los hombres; sino como sustituto, poniendo voluntariamente su vida por nosotros.
También moriría por la nación de Israel (Juan 11:50–52) y por el mundo (Juan 6:51).
Juan 11:49–52 NBLA
49Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no saben nada, 50ni tienen en cuenta que les es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca» 51Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; 52y no solo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos.
Juan 6:51 NBLA
51 »Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo también daré por la vida del mundo es Mi carne».

Aunque la sangre de Cristo es suficiente para la salvación del mundo, es eficiente sólo para los que creen.

Jesús se contrastó con el asalariado que vigila las ovejas sólo porque le pagan para que lo haga.
Pero cuando hay peligro el asalariado huye, mientras que el verdadero pastor se queda y atiende a su rebaño.

La frase clave es “de quien no son propias las ovejas”, El Buen Pastor compra las ovejas y son suyas porque él murió por ellas.

Le pertenecen, y las cuida.
Por naturaleza las ovejas son tontas y propensas a meterse en peligro; y necesitan un pastor que las cuide.
En toda la Biblia se compara al pueblo de Dios con ovejas; y la comparación es apropiada.
Las ovejas son animales limpios, a diferencia de cerdos y perros (2 Pedro 2:20–22).
2 Pedro 2:20–22 NBLA
20 Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera. 21 Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habiéndolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado. 22 Les ha sucedido a ellos según el proverbio verdadero: «El perro vuelve a su propio vómito», y: «La puerca lavada, vuelve a revolcarse en el cieno».
Son indefensas y necesitan el cuidado del pastor (Salmo 23).
Son “dadas a descarriarse”, y con frecuencia hay que buscarlas y traerlas de regreso al redil (Lucas 15:3–7).
Lucas 15:3–7 NBLA
3 Entonces Jesús les dijo esta parábola: 4 «¿Qué hombre de ustedes, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? 5 »Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso. 6 »Cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido”. 7 »Les digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
Las ovejas son animales pacíficos, útiles para el pastor.

En esto, y otras maneras, son un cuadro de los que han confiado en Jesucristo y son parte del rebaño de Dios.

Los fariseos, en contraste a los buenos pastores, no tuvieron el menor interés amable por el mendigo, así que le expulsaron de la sinagoga.
Jesús le halló y cuidó de él.
Es necesario enfatizar que el sacrificio de Cristo revela la gravedad de nuestro pecado y la magnitud de Su amor.
En Su sacrificio, Jesús no solo cubre nuestras faltas, sino que nos muestra el camino de entrega completa a Dios.

El sacrificio de Jesús como Buen Pastor no es solo un acto aislado, sino el cumplimiento de Su misión redentora y la manifestación de Su naturaleza divina, como el Cordero perfecto sin pecado.

Conoce sus ovejas (Juan 10:14–15).

Juan 10:14–15 NBLA
14 »Yo soy el buen pastor, y conozco Mis ovejas y ellas me conocen, 15 al igual que el Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y doy Mi vida por las ovejas.
En el Evangelio de Juan la palabra conocer significa mucho más que tener información intelectual.
Habla de una relación íntima entre Dios y su pueblo (Juan 17:3).
Juan 17:3 NBLA
3 »Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
El pastor oriental conoce personalmente a sus ovejas y por consiguiente sabe la mejor manera de cuidarlas.

Los pastores en el Medio Oriente y en otros lugares conocen sus ovejas, y por las características de cada una, le ponen nombres. A una la puede llamar la Flaca, a otra la Gorda, a otra la Marcada, a otra la Negra, a otra la Blanca, a otra la Dormilona, a otra la Reguetona, a otra la Llorona. A otras, el ovejero les pone nombres propios según sus comportamientos.

Y las ovejas que son de un pastor, conocen a su pastor. Es más, se pueden mezclar varios rebaños de ovejas, y a la hora en que cada pastor se reúne con sus ovejas, las puede silbar o llamar con algún sonido, y estas se le agrupan alrededor.

Nuestro Señor sabe nuestros nombres (ve Juan 10:3).
Juan 10:3 NBLA
3 »A este le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera.
Conoció a Simón (Juan 1:42) e incluso le puso un nuevo nombre.
Juan 1:42 NBLA
42 Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas», que quiere decir Pedro.
Llamó a Zaqueo por nombre (Lucas 19:5); y cuando pronunció el nombre de María en el huerto, ella reconoció a su Pastor (Juan 20:16).
Lucas 19:5 NBLA
5 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa».
Juan 20:16 NBLA
16 «¡María!», le dijo* Jesús. Ella, volviéndose, le dijo* en hebreo: «¡Raboní!» (que quiere decir Maestro).
Si alguna vez has perdido tu identidad en el laberinto de las operaciones de una computadora, entonces puedes apreciar el hecho reconfortante de que el Buen Pastor conoce por nombre a cada una de sus ovejas.

También conoce nuestra naturaleza.

Aunque todas las ovejas se parecen en su naturaleza esencial, cada una tiene sus propias características distintivas; y el pastor amante reconoce esos rasgos.
Cierta oveja tal vez tenga miedo de lugares altos, mientras que otra teme las sombras oscuras.
El pastor fiel considera estas necesidades especiales al apacentar su rebaño.

¿Has notado lo diferente que eran entre sí los doce apóstoles?

Pedro era impulsivo y sin pelos en la lengua, mientras que Tomás era vacilante y dudaba.
Andrés era uno que siempre estaba trayendo a alguien a Jesús, mientras que Judas quería aprovecharse de las personas para apoderarse del dinero.
Jesús conocía a cada hombre personalmente, y sabía exactamente cómo tratar a cada uno.
Debido a que conoce nuestra naturaleza también sabe de nuestras necesidades.
A menudo nosotros mismos no sabemos cuáles son nuestras necesidades.

El Salmo 23 es una descripción poética hermosa de cómo el Buen Pastor cuida a sus ovejas.

En pastos, junto a aguas, e incluso por los valles, las ovejas no tienen que temer, porque el pastor está cuidándolas y supliendo sus necesidades.
Si puedes relacionar el Salmo 23:1 y 6 tendrás el principal tema del poema: “Nada me faltará… todos los días de mi vida”.
Salmo 23:1 NBLA
1 El Señor es mi pastor, Nada me faltará.
Salmo 23:6 NBLA
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días.
Conforme el pastor cuida de sus ovejas, ellas van conociéndolo mejor.
El Buen Pastor conoce a sus ovejas y sus ovejas le conocen.
Aprenden a conocerle mejor al escuchar su voz (la palabra) y al experimentar su cuidado diario.

Conforme las ovejas siguen al Pastor, aprenden a amarle y a confiar en él.

El ama a “las suyas” (Juan 13:1) y les muestra ese amor en la manera en que las cuida.
Juan 13:1 NBLA
1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que Su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Esta intimidad es fundamental para el cristiano, quien debe buscar conocer también al Señor de manera personal.

Es importante discernir la voz de Cristo en medio de las distracciones.

Solo Su voz es confiable y guía a la vida eterna, en contraste con las voces del mundo.

Enfocarnos en cultivar una relación profunda con Jesús, buscando Su dirección en nuestras decisiones diarias y evitando las distracciones de voces que se desvían del camino de la verdad.

El Buen Pastor trae a otras ovejas al rebaño (Juan 10:16).

Juan 10:16 NBLA
16 »Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también Yo debo traerlas, y oirán Mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor.
El “redil” es el judaísmo (Juan 10:1), pero hay otro redil: los gentiles quienes están fuera de los pactos de Israel (Efesios 2:11 en adelante).
Al principio de su ministerio nuestro Señor se concentró en las “ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5–6; 15:24–27).
Mateo 10:5–6 NBLA
5 A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: «No vayan por el camino de los gentiles ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. 6 »Sino vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Los convertidos en el Pentecostés fueron judíos y prosélitos (Hechos 2:5, 14), pero la iglesia no debía seguir siendo un rebaño judío.
Pedro llevó el evangelio a los gentiles (Hechos 10–11), y Pablo llevó el mensaje a los gentiles en las regiones más distantes del imperio romano (Hechos 13:1 en adelante).

Hay sólo un rebaño, el pueblo de Dios que pertenece al Buen Pastor.

La Iglesia de Jesucristo es una, su Redil es uno. Es la Iglesia Universal.
Eso implica que un grupo denominacional, conciliar, no afiliado o apostólico, no puede reclamar que son la única iglesia o redil.
Esas ovejas fuera del redil deben oír su voz, se les debe predicar.
Hay que ver a las ovejas sin redil como un futuro rebaño.
En el cielo no habrá muchos rebaños, sino «un rebaño». Y no habrá muchos pastores, sino «un pastor» que es el Buen Pastor, Jesucristo.
El mensaje misionero del Evangelio de Juan es obvio: “Porque de tal manera amó Dios al mundo” (Juan 3:16).
Juan 3:16 RVR60
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Jesús mismo desafió la costumbre y le testificó a la mujer samaritana.
Rehusó defender el enfoque exclusivista de los dirigentes religiosos de los judíos.
Murió por un mundo perdido, y desea que su pueblo alcance al mundo perdido con el mensaje de vida eterna.

El Buen Pastor toma de nuevo su vida (Juan 10:17–18).

Juan 10:17–18 NBLA
17 »Por eso el Padre me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. 18 »Nadie me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre».

Su muerte voluntaria fue seguida por su resurrección victoriosa.

Desde el punto de vista humano, parecería que Jesús fue ejecutado; pero desde el punto de vista divino, él puso voluntariamente su vida.

Cuando Jesús clamó en la cruz: “¡Consumado es! voluntariamente entregó al Padre su espíritu (Juan 19:30).
Juan 19:30 NBLA
30 Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: «¡Consumado es!». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Tres días más tarde voluntariamente volvió a tomar su vida y se levantó de los muertos.
El Padre le dio esta autoridad en amor.
A veces la Biblia nos enseña que fue el Padre quien levantó al Hijo (Hechos 2:32; Romanos 6:4; Hebreos 13:20).
Aquí es el Hijo quien afirma que tiene autoridad para volver a tomar su vida.
Ambas afirmaciones son ciertas, porque el Padre y el Hijo obran juntos en perfecta armonía (Juan 5:17, 19).
En un sermón anterior Jesús había indicado que tenía el poder de levantarse él mismo de los muertos (Juan 5:26). Por supuesto, esta era una afirmación que los judíos cuestionarían, porque equivalía a decir “¡Yo soy Dios!”
Juan 5:26 NBLA
26 »Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en Él mismo;

¿Cómo respondieron los oyentes a este mensaje?

“Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras” (Juan 10:19).
Juan 10:19 NBLA
19 Volvió a surgir una división entre los judíos por estas palabras.
Nota la palabra volvió (Juan 7:43; 9:16).
La vieja acusación de que Jesús estaba endemoniado volvió a ser lanzada contra él (Juan 7:20; 8:48, 52).

¡La gente hará casi cualquier cosa para no encarar a la verdad!

Siendo que Jesús es “la puerta” deberíamos esperar que haya división, puesto que una puerta deja a algunos dentro y a otros fuera.
El es el Buen Pastor, y el pastor debe separar las ovejas de las cabras.
Es imposible ser neutral respecto a Jesucristo; porque lo que creemos de él es cuestión de vida o muerte (Juan 8:24).
Juan 8:24 NBLA
24 »Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si no creen que Yo soy, morirán en sus pecados».
Tras sus huellas AGOSTO DÍA 8: JESÚS, EL BUEN PASTOR

“Jesús, el “Yo soy” sigue buscando calificativos para añadir a esa expresión completa de todo lo que representa el Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, y ahora para identificarse con algo tan sencillo y extraordinario como la figura de un pastor”.

Pocas profesiones como esta tienen una sensibilidad especial con un tipo de animales tan torpes y necesitados de la persona que les guía y les protege. El salmista David, pastor de oficio y conocedor de los riesgos que eso conllevada para defender a las ovejas de su padre, nos dejó uno de los cánticos más famosos y entrañables: “El Señor es mi pastor, nada me faltará…”, y expresa en cada verso la dimensión de lo que eso significa, y quienes ahora estaban escuchando a Jesús, lo sabían de memoria.

Además quien les hablaba, era la persona a la que David se refería, y Jesús se identificaba con ese buen pastor, y no solo les habla de todas las bondades que conlleva como tal, sino que ya les adelanta que es un expresión fiel, pues va dar su vida literalmente para salvar las ovejas, las del pueblo judío y las de todo el mundo. Pero la respuesta es la misma que le habían dado al Yo soy La Puerta, y piensan que está endemoniado y que está fuera de si. Y lo triste es que esa sigue siendo la misma respuesta que cientos de personas le dan hoy al mensaje de salvación del Señor Jesús.

Conclusión

“¿Qué implica que Jesús sea el Buen Pastor en nuestras vidas y cómo debería impactar nuestra relación con Él y con los demás?”
Jesús como el Buen Pastor transforman nuestra vida al enseñarnos un modelo de sacrificio, intimidad y unidad que debemos seguir e imitar.
Jesús, el Buen Pastor, se sacrifica, conoce íntimamente a Sus ovejas y las une en un solo rebaño. Nos llama a reflejar Su amor y cuidado en nuestras vidas.
Manual Bíblico Nelson SEÑALES DE VIDA

Debemos escuchar a Cristo y seguirle; podemos sentirnos seguros en su cuidado amoroso. Podemos disfrutar de lo que provee. Debemos permanecer cerca de él y no alejarnos.

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