“Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11–21)
Jesús destacó cuatro ministerios especiales que él desempeña como el Buen Pastor.
La palabra que se traduce “buen” significa intrínsecamente bueno, hermoso y bello.
Llamarle “bueno” es lo mismo que llamarle Dios (Marcos 10:17–18).
Jesús destacó cuatro ministerios especiales que él desempeña como el Buen Pastor.
Muere por las ovejas (Juan 10:11–13).
En la época de Jesucristo había ladrones de ovejas. Estos acechaban a los pastores, y en un descuido se apropiaban de las mismas, las hurtaban y luego las mataban para consumo propio.
«El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Jn. 10:10).
Bajo la antigua dispensación las ovejas morían por el pastor; pero ahora el Buen Pastor muere por las ovejas.
Aunque la sangre de Cristo es suficiente para la salvación del mundo, es eficiente sólo para los que creen.
La frase clave es “de quien no son propias las ovejas”, El Buen Pastor compra las ovejas y son suyas porque él murió por ellas.
En esto, y otras maneras, son un cuadro de los que han confiado en Jesucristo y son parte del rebaño de Dios.
El sacrificio de Jesús como Buen Pastor no es solo un acto aislado, sino el cumplimiento de Su misión redentora y la manifestación de Su naturaleza divina, como el Cordero perfecto sin pecado.
Conoce sus ovejas (Juan 10:14–15).
Los pastores en el Medio Oriente y en otros lugares conocen sus ovejas, y por las características de cada una, le ponen nombres. A una la puede llamar la Flaca, a otra la Gorda, a otra la Marcada, a otra la Negra, a otra la Blanca, a otra la Dormilona, a otra la Reguetona, a otra la Llorona. A otras, el ovejero les pone nombres propios según sus comportamientos.
Y las ovejas que son de un pastor, conocen a su pastor. Es más, se pueden mezclar varios rebaños de ovejas, y a la hora en que cada pastor se reúne con sus ovejas, las puede silbar o llamar con algún sonido, y estas se le agrupan alrededor.
También conoce nuestra naturaleza.
¿Has notado lo diferente que eran entre sí los doce apóstoles?
El Salmo 23 es una descripción poética hermosa de cómo el Buen Pastor cuida a sus ovejas.
Conforme las ovejas siguen al Pastor, aprenden a amarle y a confiar en él.
Esta intimidad es fundamental para el cristiano, quien debe buscar conocer también al Señor de manera personal.
Es importante discernir la voz de Cristo en medio de las distracciones.
Solo Su voz es confiable y guía a la vida eterna, en contraste con las voces del mundo.
Enfocarnos en cultivar una relación profunda con Jesús, buscando Su dirección en nuestras decisiones diarias y evitando las distracciones de voces que se desvían del camino de la verdad.
El Buen Pastor trae a otras ovejas al rebaño (Juan 10:16).
Hay sólo un rebaño, el pueblo de Dios que pertenece al Buen Pastor.
El Buen Pastor toma de nuevo su vida (Juan 10:17–18).
Su muerte voluntaria fue seguida por su resurrección victoriosa.
Desde el punto de vista humano, parecería que Jesús fue ejecutado; pero desde el punto de vista divino, él puso voluntariamente su vida.
¿Cómo respondieron los oyentes a este mensaje?
¡La gente hará casi cualquier cosa para no encarar a la verdad!
“Jesús, el “Yo soy” sigue buscando calificativos para añadir a esa expresión completa de todo lo que representa el Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, y ahora para identificarse con algo tan sencillo y extraordinario como la figura de un pastor”.
Pocas profesiones como esta tienen una sensibilidad especial con un tipo de animales tan torpes y necesitados de la persona que les guía y les protege. El salmista David, pastor de oficio y conocedor de los riesgos que eso conllevada para defender a las ovejas de su padre, nos dejó uno de los cánticos más famosos y entrañables: “El Señor es mi pastor, nada me faltará…”, y expresa en cada verso la dimensión de lo que eso significa, y quienes ahora estaban escuchando a Jesús, lo sabían de memoria.
Además quien les hablaba, era la persona a la que David se refería, y Jesús se identificaba con ese buen pastor, y no solo les habla de todas las bondades que conlleva como tal, sino que ya les adelanta que es un expresión fiel, pues va dar su vida literalmente para salvar las ovejas, las del pueblo judío y las de todo el mundo. Pero la respuesta es la misma que le habían dado al Yo soy La Puerta, y piensan que está endemoniado y que está fuera de si. Y lo triste es que esa sigue siendo la misma respuesta que cientos de personas le dan hoy al mensaje de salvación del Señor Jesús.
Conclusión
Debemos escuchar a Cristo y seguirle; podemos sentirnos seguros en su cuidado amoroso. Podemos disfrutar de lo que provee. Debemos permanecer cerca de él y no alejarnos.
